Cuando hacemos ejercicio utilizamos una buena cantidad de los más de 600 músculos que tenemos en nuestro cuerpo. Algunos de ellos los vemos como se contraen y estiran mientras montamos en bici, corremos o jugamos al pádel. 

Pero hay otros que por su situación, profundidad o tamaño, están ocultos a nuestros ojos y pasan desapercibidos haciéndonos creer que no existen. Aunque tengan una función importante a la hora de hacer nuestro deporte. 

Este es el caso de toda nuestra musculatura respiratoria: diafragma, esternocleidomastoideos, escalenos, serratos, intercostales… son algunos de los músculos de nombre casi impronunciables que obran el milagro de introducir el aire cargado del necesario oxígeno y de vaciar del perjudicial  anhídrido carbónico de nuestros pulmones, comúnmente conocido como dióxido de carbono

¿Qué deportista ya sea profesional o aficionado no habrá tenido una situación de fatiga, la sensación de no poder seguir más?

 Como sabemos, esta sensación de “no poder más” es porque esos músculos nos están diciendo a gritos, en su lenguaje, que no pueden seguir realizando ese ejercicio a ese ritmo. Quién no habrá sentido dolores, calambres, temblores, pesadez hormigueos… en la espalda, piernas, brazos o en otras partes de su cuerpo por haber hecho ese ejercicio extenuante.

Pues bien, también esos músculos respiratorios de nombres extraterrestres, se cansan al igual que los que estaban a la vista y también ellos provocaron parte de esa fatiga que nos obliga a parar. También se fatigan y nos mandan señales de que ya no pueden seguir haciendo ese trabajo. La buena noticia es como son iguales que los famosos pectorales o los conocidísimos bíceps… Se pueden entrenar y así llegar a hacerse más fuertes y resistentes. 

Hay una gran cantidad de artículos científicos que nos demuestran el hecho de que sí se entrenan ya sea en pacientes, cardiacos o respiratorios, deportistas del nivel que sea o simplemente personas sedentarias, la mejora siempre se produce.

Pero a los entrenadores nos preocupa o nos debería preocupar a que intensidad tienen que entrenar nuestros deportistas o nuestros pacientes ya sea en entrenamientos de carrera, de fuerza o de la actividad que sea. 

La intensidad es la clave, es la variable fundamental a la hora  planificar un entrenamiento. Y el conocimiento para manejarla de manera correcta y conseguir una progresión en las capacidades de nuestro deportista es lo que define a un buen profesional.

 Y en este entrenamiento “respiratorio” no iba a ser distinto, cuando compramos fruta la medida suele ser kilogramos, cuando echamos gasolina a nuestro coche es normalmente litros, cuando medimos la fuerza de los músculos respiratorios de una persona es cm/H2O y se denomina Presión Inspiratoria Máxima (PIM), medir esto es esencial para después poder dosificar como va a entrenar nuestro deportista. 

Gracias a este método, el de medirlo casi todo, hoy podemos afirmar que entrenar por debajo del 40% de esa PIM, no produce los efectos buscados, al igual que entrenar por encima de los porcentajes que nos habla la ciencia no produce la ganancia esperada. Por lo que gracias a este método, el de medir periódicamente la PIM, nos ayuda a recalibrar la carga de entrenamiento y ver la evolución de los que estamos entrenando.

Pero ahora la pregunta clave, ¿merece la pena de verdad “perder el tiempo” en. Entrenar esta capacidad si yo lo que quiero es ir más rápido?

Rotundamente SI, la inversión que hemos de realizar es de menos de 2 minutos diarios, lo mismo que tardamos en leer la última publicación  de Instagram, o Twitter o cualquier otra red social… Y este entrenamiento de la discreta musculatura respiratoria nos aporta entre el 10 y el 15% de nuestro rendimiento cuando estamos haciendo ejercicio aeróbico o anaeróbico. 

Estas cantidades se tornan fundamentales sí queremos mejorar. Pues dile a cualquier deportista olímpico que con menos de 2 minutos va a poder correr mejor los últimos metros de su prueba en los siguientes Juegos olímpicos… Dudo que ninguno lo deseche…Todo suma y el cuidado de los pequeños detalles son los que marcan la diferencia en el marco global a la hora de cumplir metas,  tener suerte o alcanzar los tan deseados resultados… 

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